martes, 8 de abril de 2008

EL CORDERO

Marcos, que ya nos contó en prosa lo que él escuchó, ahora lo hace con un poema:

El cordero rapero
tenía un jilguero motero.
Jugaban y cantaban
y nunca se cansaban
y bebían sidra
y se animaban.
Con los aromas del campo
se embriagaban.
El próximo día la vida seguía.
El pajarero que me vendió
el jilguero me dio su bebedero.
Al final la historia termina mal.