miércoles, 9 de abril de 2008

EL CASTOR IVÁN

Relato de Adrián Martínez Martínez.

Érase una vez un castor llamado Iván. Un día Iván se fue a trabajar en un colegio afilando lápices; se puso a afilar un lápiz y no se dio cuenta de que se le movía un diente. Lo mordió y el diente se le cayó al suelo.

Iván, muy triste, se fue corriendo a su casa y pensó: «Si no trabajo, no tendré dinero y, si no tengo dinero, no podré pagar la casa y, si no tengo casa, ¿qué será de mí?»

Al día siguiente se fue al parque y dijo:

— ¿Qué haré? Si me creciese el diente podría seguir trabajando.

Se fue del parque al doctor y le preguntó:

— ¿Me puede decir cuántos días le quedan a mi diente para crecer?

— Mucho, ya que al caerte se te ha ido algo de raíz. Lo siento.

— No pasa nada —dijo el castor desilusionado.

Al volver al parque por la noche se encontró con un señor que le preguntó:

— ¿Cómo te llamas?

— Iván.

— Te veo algo desilusionado.

— Sí.

— ¿Por qué?

— Me he quedado sin trabajo porque se me ha caído el diente.

— ¿Por qué no pruebas con otro trabajo temporal?

— Buena idea.

Al cabo de una semana le volvió a crecer el diente.

Y colorín colorado este cuento se ha terminado.